Anibal Fernandez, que rapido nos olvidamos...

Les dejo una foto del Diario El Sol del 27 de Octubre de 1994. 

El por entonces Intendente de Quilmes, Anibal Fernandez se escapaba de su puesto en el baul de un auto con causas porcorrupcion y narcotrafico

EL ACTUAL MINISTRO DE SEGURIDAD ESTUVO PROFUGO DE LA JUSTICIA! 

Esto no queda aca. Les dejo parte de su obra en Quilmes: 

En 1992, el año político –escribe Márquez– empezó con el intendente Aníbal Fernández defendiéndose de las imputaciones que se le formulaban por su decisión de alquilar el ex Sanatorio Alvear para que funcionaran allí los Tribunales Civiles y Comerciales. Se criticaba el alquiler del lugar en la suma de 22.000 dólares mensuales, más los gastos para refaccionar el edificio, que superaban el costo del mismo y generaron un serio perjuicio a la Municipalidad de Quilmes, que debe afrontar ese gasto con sus propios fondos. 

El año que comenzó con un escándalo terminó con otro: una controversia con Aguas Argentinas en la que la empresa le reclamaba al municipio deudas impagas por 400.000 pesos. Aquel conflicto fue el origen de la fuga del intendente: en octubre de 1994, la concejala del Frente Grande María del Carmen Alburúa denunció a la Dirección General de Servicios Sanitarios por haber contratado a un grupo de abogados ajenos al organismo para llevar adelante las negociaciones con el Ente Regulador de Aguas: la designación del estudio había sido autorizada por medio de un decreto firmado por el intendente.

La Cámpora no quiere que nadie hable del libro que está por salir sobre su creación, funcionamiento e internas

Tapa del libro la campora
mail de la campora
El libro, una investigación periodística que nada tiene que ver con el Proyecto X, pertenece a la periodista Laura Di Marco. Claro que, los últimos tropezones internos del gobierno, dejaron traslucir filtraciones de las directivas internas y estas llegaron a la mesa de los diarios. Entre ellas, un mail de uno de los coordinadores de la Cámpora Provincia de Buenos Aires dando instrucciones a sus miembros.
A través de una comunicación interna, a la que accedieron varios medios, solicita a sus seguidores que no "promocionen" una publicación de la periodista Laura Di Marco sobre la agrupación kirchnerista. Entiéndase que por “Promocionen” quieren decir no hablar ni criticar ni nada que haga que se hable de este libro llamado ya a ser un best seller.

Los militantes de La Cámpora, organización fundada por el hijo de la Presidenta, Máximo Kirchner, intentará evitar la "difusión" y "promoción" de un libro de la periodista de LA NACIÓN, Laura Di Marco, sobre la agrupación kirchnerista a través de una batería de instrucciones que los coordinadores propagaron entre sus seguidores y a las que tuvo acceso ese medio.

El mail con el instructivo es claro, sencillo y directo. Su objetivo es impedir que, a través de los comentarios de los militantes kirchneristas en las redes sociales y los medios de comunicación, el libro obtenga "difusión". En una breve advertencia, una integrante de la Coordinación La Cámpora, de la provincia de Buenos Aires, solicita a seguidores que no mencionen el libro de Di Marco, no critiquen ni salgan a responder las acusaciones del material periodístico para no contribuir así a su "promoción".

 A continuación, el texto que forma parte del mail enviado por La Coordinación de La Cámpora a sus militantes:

"Compañeros, en los próximos días saldrá a la venta un libro sobre La Cámpora escrito por Laura Di Marco. Les pedimos entonces que no le den espacio en las redes sociales, no lo mencionen, no lo critiquen y no salgamos a responder agravio alguno. Cualquiera de estas cosas sería promocionarlo y es exactamente lo que no queremos hacer. Intentemos no comprar, comentar o criticar el libro porque estaríamos así contribuyendo a su difusión.

Al respecto una nota publicada por la web eblog.com.ar a Laura De Marco señala:

Di Marco: "Se sabe muy poco de `La Cámpora"

Entrevista a la periodista Laura Di Marco, autora de “La Cámpora” (Sudamericana), el libro que desnuda la agrupación juvenil kirchnerista liderada por Máximo, el hijo de la Presidenta.
Entrevistamos a la periodista Laura Di Marco, autora de “La Cámpora” (Sudamericana), el libro que desnuda la agrupación juvenil kirchnerista liderada por Máximo, el hijo de la presidenta.

- ¿Por qué un libro sobre La Cámpora?

-Porque sentía que, por primera vez, desde la Coordinadora alfonsinista aparecía un fenómeno potente y que convocaba a la juventud. Después de haber vivido los años noventa, y haber comprobado el total desinterés de los jóvenes en la política quise entender cuál era el imán, el hechizo de La Cámpora. El halo de misterio que la rodeaba, la dificultad para penetrar en ese mundo para el periodismo profesional (o no militante) duplicó mi curiosidad.

El libro es finalmente, un manual de la nueva etapa política que cuenta, por primera vez, la historia desconocida de los líderes de la agrupación juvenil que lidera Máximo Kirchner, un grupo de jóvenes que conforma la intimidad política de la Presidente y del que se sabe poco y nada. Es, además, la historia de un país que se rompió en 2001 y la de una nueva generación política, surgida al calor del que se vayan todos y de las cacerolas de 2001: la de los herederos que los Kirchner se ocuparon de formar, casi desde el inicio de la era K. Porque, al contrario de lo que indica el lugar común, de que estos jóvenes llegaron a los cargos de la nada, la verdadera historia es al revés: elegido como un presidente débil, Kirchner se nutrió de los restos del sistema político tradicional, que había implosionado Y la novedad fue que eligió a los jóvenes para construir una fuerza propia.

-¿Cómo fue la investigación del libro?

-Muy compleja, duró un año entero. Hubo que hacer un enorme trabajo de fuentes para reconstruir escenas, y vidas. Colaboró Mariano Confalonieri, de Perfil y chocamos con muchas dificultades. Hablé con muchas fuentes al interior de La Cámpora que quisieron charlar conmigo para esclarecer el fenómeno del que participan. Descubrí que hay muchas internas entre ellos y eso favorecía las filtraciones.

Después de las internas se cerraron mucho más. Se dieron cuenta -esto me lo contaron ellos mismos- que tienen tiempo biólogico para construir poder y tendrán, al menos por cuatro años, una Presidenta que les seguirá abriendo puertas. En la intimidad, El Cuervo Larroque dice: “por supuesto que queremos estar 4 años, y 40 años más también, para hacer lo que queremos hacer”. Usé declaraciones juradas, bases comerciales, archivos de la memoria (para buscar en la vida de hijos de desaparecidos, como Eduardo Wado de Pedro, diputado nacional y miembro de la conducción de La Cámpora y otros menos conocidos) y una periodista del master de La Nación, María Delia Pérez, se dedicó exclusivamente a rastrillar todo el intercambio en redes sociales.

Además, consulté con unas 50 fuentes de la política, entre funcionarios, secretarios de Estado, miembros de ONGs dedicadas a promover la transparencia en la administración pública, miembros de la oposición, peritos contables, fiscales, etc.

-¿Te sorprendió algo en particular durante la investigación?

-Me sorprendió que muchos de los cuestionamientos internos de los pibes hacia la cultura de La Cámpora (la parte asfixiante, ese tufillo verticalista, autoritario) eran cuestionamientos similares a los míos. El punto es que la agrupación no está dominada por ellos, sino por el “ala dura” que lidera El Cuervo Larroque.

Lo que más me conmocionó fue, sin duda, la muerte de Iván Heyn, alguien con quien había hablado para el libro. Y luego ver sus mensajes angustiantes, después de su muerte, me desarmó. Y me dejó shockeada por muchos días. Todo lo que Iván decía en los mensajes previos a su muerte estaba en sintonía con lo que yo había percibido: una agrupación que sacó debates muy interesantes afuera de la sociedad, pero con muchas, muchas tensiones internas. Democratizante hacia afuera, autoritaria hacia adentro.

-¿Cuál es tu opinión personal de La Cámpora después de escribir el libro?

-Es un sello construido desde el poder, más parecido a La Coordinadora que a Montoneros, aunque algunos en La Cámpora -sobre todo los que vienen de HIJOS- sienten que el proyecto K es el mismo por el que peleaban sus padres, pero aggiornado. De allí que, sobre todo en el sector de HIJOS, haya algo que “revolución inconclusa” en la agrupación juvenil.

Es un grupo que combina la continuidad (con los noventa, la vieja política) y el cambio (se proponen como un sujeto de cambio social); los chicos de La Cámpora son una mezcla entre la cultura política de los 90 (los gerentes de la politica) y los setenta (los militantes). Y por ahora no se sabe para cuál lado se inclinará: es un fenómeno político que empieza a formarse. Un dato importante: el 24 de octubre de 2011 la Presidenta festejó su reelección con parte de la cúpula camporista: un dato no menor para una Presidente viuda, sin entorno propio. Los amigos de Máximo forman parte de su intimidad política, jóvenes leales que le deben todo.

El kirchenrismo construyó un clima de época, que interpeló a los jóvenes con sus sucesivas confrontaciones, percibidas por los sub 35 como una guerra contra los poderosos, y logró el milagro de la reconciliación de la juventud con la política.

 

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